Triunfo o Fracaso de una presentación en 30 segundos
A tu publico le lleva 30 segundos decidir si tu presentación merece ser escuchada con atención. Desperdicia esos 30 segundos y la gente será mucho más propensa a desconectar mentalmente, ó directamente sacará el móvil y empezará a chatear. En esos 30 segundos te juegas mucho. El mundo entero se está pelenado por la atención de tu público. En los primeros segundos puedes ser tú el que de el primer golpe.
Deja que otros te presenten, genera expectativa. Si desperdicias los primeros segundos -los únicos en los que disfrutarás del 100% de su atención “gratuitamente”- parloteando sobre quién eres tú ó por qué estás ahí, la gente te pondrá una etiqueta, y se la pondrá a la presentación. No se lo pongas tan fácil. Deja que sea otra persona la que te de pie, y así genere expectativa. Haz un escrito breve (50 palabras) acerca de quién eres tú, y otro aún más breve (25 palabras) sobre el tema que se va a tratar. Si te han invitado a hablar, pásale ésa nota a tu anfitrión y pide que alguien la lea previamente a tu presentación; si eres tú el que ha convocado la reunión, pon ésa información en la invitación/cita.
No hagas un chiste rompe-hielos. No tengo ni idea de quién inventó el “chiste rompe-hielos”; en sí no era una mala idea, pero se ha usado y abusado hasta el extremo. Podemos considerarla parte de lo que la gente entiende por “una presentación convencional”. Hoy en día contar un chiste al comienzo te cuelga la etiqueta de #predecible en la frente. Además, si no se trata de un chiste elaborado ó no lo cuentas con bastante gracia, transmite la idea de que estás nervioso, e inseguro de tí mismo. La idea subyacente que hacía del chiste una buena práctica era su capacidad para relajar al público y evadir su mente para disponerles a una mayor receptividad. Para conseguir ése mismo objetivo suelo usar un truco, sobretodo si el público lleva tiempo sentado; y es pedirles que se levanten y saluden a su compañero o hagan alguna actividad física vinculada al tema. Conseguirás refrescar su mente y disponerles a escuchar.
Comienza con un hecho sorprendente y relevante. Para mantener a tu audiencia concentrada en lo que vas a decirles primero debes atravesar un muro. Lo que yo llamo: “borrar su pizarra”; la pizarra es ése mar de pensamientos, preocupaciones y memoria reciente que se agolpa en su cabeza. Y que es la autentica causa de las subidas y bajadas de atención; la gente vuelve inconscientemente a esa pizarra una y otra vez cada pocos segundos. Debes hacer algo lo bastante llamativo como para que pizarra se borre. Puedes conseguirlo mostrando una diapositiva que muestre una realidad desconocida para el público, y lo bastante importante como para captar su atención. Construye el resto de tu presentación para responder las preguntas que éste hecho inicial ha planteado en sus mentes.
He aquí dos ejemplos de diapositiva que ilustran mi idea:
MAL:
“Hola, soy Manuel García. Y, ¿no os habéis preguntado nunca por qué estas reuniones siempre son los lunes? (risas). Fachadas SL es el líder de la industria de las fachadas ¡con más de un millón de clientes satisfechos cada año! - Hoy estoy aquí para hablar contigo sobre cómo podemos ayudarte a ahorrar dinero en tus compras de ladrillo y material de construccion de alta calidad”
MEJOR:
“Sí, un millón de €. (pausa) Ésa es la cantidad de dinero que se está perdiendo cada año por la ineficiencia de FACHADAS SL. Afortunadamente hay una manera mejor de comprar materiales de alta calidad, y voy a explicar lo fácil que es ahorrar ese dinero en lugar de desperdiciarlo”
Sobra decir que el ejemplo es simplista. Obviamente se puede hacer con mucha más riqueza visual. Lo que sí importa es que te des cuenta de por qué la segunda diapositiva con contenido sorprendente y relevante, es capaz de captar la atención de tu público; muchos más que la típica presentación con chiste incluido.
Ten en cuenta que “sorprendente y relevante” no tiene por qué generar miedo. El hecho relevante podría tratar sobre las oportunidades que la empresa tiene a su alcance, o el logro de un objetivo largo tiempo perseguido, o cualquier otro hecho inspirador. Mientras sea relevante, el público querrá escucharlo.




